Pocas frases generan tanta angustia en una consulta como «tiene usted una hernia discal». Para muchas personas, ese diagnóstico equivale automáticamente a quirófano, baja laboral prolongada y miedo a quedar limitado de por vida. Y, sin embargo, la realidad clínica es muy distinta a esa imagen: la gran mayoría de las hernias discales se pueden tratar sin cirugía, con buenos resultados y sin pasar por el quirófano.
El problema es que el diagnóstico suele llegar acompañado de una resonancia magnética llena de palabras alarmantes —protrusión, extrusión, compresión radicular— y de muy pocas explicaciones. En este artículo vamos a poner orden: qué es realmente una hernia discal, por qué la mayoría no necesita operación, cuándo la cirugía sí está justificada y qué opciones existen para tratar una hernia discal sin cirugía.
Qué es una hernia discal (y por qué duele)
Entre cada dos vértebras de la columna hay un disco intervertebral, una especie de almohadilla que amortigua y permite el movimiento. Cada disco tiene un núcleo central gelatinoso (el núcleo pulposo) rodeado de un anillo fibroso resistente. Cuando ese anillo se debilita o se fisura, parte del núcleo puede desplazarse hacia fuera: eso es una hernia discal.
El dolor aparece por dos mecanismos distintos, y diferenciarlos es clave para tratar bien. Por un lado, el material herniado puede comprimir o irritar una raíz nerviosa, generando dolor que se irradia por la pierna (la conocida ciática) o por el brazo si la hernia es cervical, a menudo con hormigueo, acorchamiento o pérdida de fuerza. Por otro, el propio disco dañado puede ser una fuente de dolor (dolor discogénico), más localizado en la espalda.
Aquí conviene un dato que sorprende a casi todo el mundo: tener una hernia en la resonancia no significa necesariamente tener un problema clínico. Numerosos estudios con personas sin ningún dolor han encontrado hernias y protrusiones discales en un porcentaje muy alto de las resonancias, sobre todo a partir de cierta edad. Por eso en Spine Concept insistimos en una idea: no se trata una imagen, se trata a un paciente. Lo que importa no es solo lo que se ve en la RM, sino cómo se correlaciona con los síntomas y la exploración.
La mayoría de las hernias discales no necesitan cirugía
Esta es la parte que casi nadie cuenta cuando entrega el informe de la resonancia. La historia natural de la hernia discal es, en general, favorable: el cuerpo tiende a reabsorber el material herniado con el tiempo.
No es una frase de consuelo, sino algo bien documentado. Los metaanálisis disponibles muestran que alrededor de dos tercios de las hernias discales lumbares se reabsorben de forma espontánea, y que cuanto más grande y «extruida» es la hernia, mayor es su probabilidad de reabsorberse. Dicho de otro modo: muchas de las hernias que más asustan en la imagen son precisamente las que mejor evolucionan sin cirugía. Paralelamente, la mayoría de las ciáticas por hernia mejoran de forma significativa en las primeras semanas con un tratamiento conservador bien planteado.
Por eso, salvo situaciones concretas que veremos a continuación, las principales guías clínicas internacionales recomiendan empezar siempre por el tratamiento conservador y reservar la cirugía para los casos que realmente la necesitan. Operar de entrada una hernia que iba a mejorar por sí sola no aporta ventaja a medio y largo plazo, y sí añade los riesgos propios de cualquier intervención.
Cuándo la cirugía sí está indicada
Que la mayoría de las hernias no necesiten quirófano no significa que ninguna lo necesite. Hay situaciones en las que la cirugía es la opción correcta —y, en algún caso, urgente—. Conviene conocerlas, porque identificar estas señales a tiempo es tan importante como evitar operaciones innecesarias:
- Síndrome de cauda equina: es una urgencia médica. Aparece cuando la compresión afecta a las raíces nerviosas que controlan esfínteres y periné. Sus signos de alarma son la pérdida de control de la orina o las heces, la anestesia «en silla de montar» (zona genital y de asiento) y la debilidad rápidamente progresiva en ambas piernas. Ante estos síntomas hay que acudir a urgencias de inmediato.
- Déficit neurológico progresivo o grave: una pérdida de fuerza importante o que va a más (por ejemplo, un pie que «cae» al caminar) puede requerir intervención para evitar secuelas.
- Dolor incapacitante que no responde al tratamiento: cuando, tras un periodo razonable de tratamiento conservador bien hecho (habitualmente entre 6 y 12 semanas), el dolor radicular sigue siendo intenso y limita la vida del paciente, la cirugía pasa a ser una opción a valorar.
Fuera de estos escenarios, la decisión de operar no debería tomarse con prisa ni basándose únicamente en el tamaño de la hernia en la imagen.
Cómo tratar una hernia discal sin cirugía
Tratar una hernia discal sin cirugía no es «esperar a ver si se pasa». Es aplicar, de forma escalonada y ordenada, las herramientas que controlan el dolor y favorecen la recuperación mientras la hernia evoluciona. En Spine Concept este abordaje incluye:
- Tratamiento farmacológico bien ajustado: analgésicos y antiinflamatorios en la fase aguda y, cuando hay un componente de dolor neuropático (quemazón, descargas, hormigueo), fármacos específicos que actúan sobre el nervio. La automedicación prolongada rara vez es la solución; el objetivo es controlar el dolor para poder rehabilitar.
- Rehabilitación funcional con el Sistema DAVID: una hernia mejora mucho mejor sobre una columna fuerte y estable. El Sistema DAVID permite trabajar la musculatura de la espalda de forma medida, progresiva y guiada por datos, algo que marca la diferencia frente a la rehabilitación genérica. Es una tecnología única en Galicia.
- Bloqueos e infiltraciones guiados por imagen: las infiltraciones epidurales o transforaminales, realizadas con control radiológico, permiten depositar la medicación en el punto exacto donde la raíz está irritada, reduciendo la inflamación y el dolor con gran precisión.
- Radiofrecuencia: una técnica mínimamente invasiva que actúa sobre el nervio responsable del dolor, sin necesidad de cirugía abierta.
- Técnicas percutáneas para la hernia: en hernias contenidas seleccionadas existe la descompresión discal percutánea con láser (PLDD), un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza a través de una sola punción, de forma ambulatoria y sin las incisiones ni el daño muscular de la cirugía abierta. El Dr. Carlos Fernández Ramos cuenta con amplia experiencia en este tipo de técnicas, habiendo sido uno de los pioneros en su introducción en Galicia.
La clave no es elegir «una» de estas opciones, sino combinarlas en el orden adecuado según el tipo de hernia, su localización y la respuesta de cada paciente.
Cómo abordamos la hernia discal en Spine Concept
En Spine Concept partimos de una premisa: no se puede tratar bien lo que no se ha diagnosticado bien. La valoración de una hernia discal combina una historia clínica detallada, una exploración neurológica dirigida y la lectura crítica de las pruebas de imagen, correlacionando siempre lo que se ve con lo que el paciente siente y con lo que muestra la exploración.
A partir de ahí construimos un plan individualizado y escalonado, que empieza por las opciones menos invasivas y va escalando solo si es necesario. El objetivo es doble: controlar el dolor cuanto antes y recuperar la función de la columna para reducir el riesgo de recaídas. Este enfoque, dirigido por el equipo de especialistas en dolor de espalda de Spine Concept, es lo que permite que muchos pacientes que llegaron convencidos de que «les iban a operar» recuperen su vida sin pasar por quirófano.
Preguntas frecuentes sobre la hernia discal
¿Toda hernia discal necesita operarse?
No. En la mayoría de los casos, la hernia discal se trata sin cirugía. La operación se reserva para situaciones concretas: síndrome de cauda equina (urgente), déficit neurológico progresivo o grave, y dolor incapacitante que no responde a un tratamiento conservador bien realizado.
¿Puede desaparecer una hernia discal por sí sola?
Sí. El organismo tiende a reabsorber el material herniado con el tiempo. Los estudios muestran que alrededor de dos tercios de las hernias lumbares se reabsorben de forma espontánea, y las hernias más grandes suelen ser las que mejor se reabsorben.
¿Es urgente operar una hernia discal?
Solo en casos muy concretos. La verdadera urgencia es el síndrome de cauda equina: pérdida de control de esfínteres, anestesia en la zona genital y de asiento o debilidad rápidamente progresiva en las piernas. Ante esos síntomas hay que acudir a urgencias de inmediato. El resto de hernias permite valorar las opciones con calma.
¿Qué es la descompresión discal percutánea con láser (PLDD)?
Es una técnica mínimamente invasiva para hernias contenidas seleccionadas. Se realiza mediante una única punción y de forma ambulatoria, sin las incisiones ni el daño muscular de la cirugía abierta. No es adecuada para todas las hernias; su indicación la decide el especialista tras valorar el caso.
¿La fisioterapia o la rehabilitación pueden curar una hernia?
La rehabilitación no «recoloca» el disco, pero sí cumple un papel fundamental: controla el dolor, mejora la movilidad y fortalece la musculatura que protege la columna mientras la hernia evoluciona. Una columna fuerte y estable, como la que se trabaja con el Sistema DAVID, reduce el dolor y el riesgo de nuevos episodios.
¿Si no me opero, la hernia volverá o irá a peor?
No tratar la hernia no la hace inevitablemente peor; de hecho, lo habitual es que mejore. Lo que sí conviene es no abandonar la recuperación funcional: la prevención de recaídas pasa por mantener la espalda fuerte y corregir los factores que favorecieron la hernia, no por el reposo prolongado.
No dejes que el miedo decida por ti
Si te acaban de diagnosticar una hernia discal y te preocupa la idea de pasar por quirófano, lo más sensato es buscar una valoración seria antes de tomar cualquier decisión. En la inmensa mayoría de los casos existe un camino sin cirugía, y conviene explorarlo con un especialista que evalúe tu caso concreto.
En Spine Concept, en A Coruña, valoramos cada hernia discal de forma individual para identificar su origen real y diseñar un plan de tratamiento adaptado, dirigido por el Dr. Carlos Fernández Ramos y su equipo.
Pide tu cita de valoración: 636 057 606 · info@spineconcept.es
Rúa Petín 6, 15009 A Coruña · www.spineconcept.es
Contenido informativo elaborado por el equipo médico de Spine Concept. No sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.
