Cuando el dolor de espalda persiste pese al tratamiento médico y al ejercicio, muchas personas creen que solo les queda una opción: pasar por el quirófano. Es una idea muy extendida y, en la mayoría de los casos, falsa. Entre el escalón de las pastillas y el de la cirugía existe un terreno intermedio que rara vez se explica con detalle: las técnicas intervencionistas del dolor, entre ellas la radiofrecuencia para el dolor de espalda, las infiltraciones y los bloqueos nerviosos. Este artículo explica qué son exactamente, cuándo funcionan, cuándo no y qué cabe esperar de ellas.
Qué son las técnicas intervencionistas del dolor
Las técnicas intervencionistas son procedimientos médicos mínimamente invasivos que actúan directamente sobre la estructura que está generando el dolor, en lugar de hacerlo de forma general como un analgésico que se toma por boca. Se realizan con control de imagen —habitualmente ecografía o radioscopia— para llegar con precisión al punto exacto: una articulación, un nervio concreto, una raíz nerviosa.
Su lugar en el tratamiento es el de un escalón intermedio: cuando el dolor no se controla con tratamiento médico y ejercicio terapéutico, pero no hay (todavía o en absoluto) indicación de cirugía. Bien indicadas, suelen reducir el dolor y facilitar la movilidad, y en una parte de los casos hacen posible el trabajo activo que antes el dolor impedía. No son un sustituto del diagnóstico ni del trabajo posterior: son una herramienta dentro de un plan.
Infiltraciones y bloqueos nerviosos: para qué sirven
Aunque a menudo se usan como sinónimos, conviene distinguirlos. Una infiltración consiste en administrar medicación —habitualmente un anestésico local junto con un antiinflamatorio— en el punto preciso donde se origina el dolor: una articulación facetaria, la zona epidural, un punto gatillo muscular. Busca reducir la inflamación local y, en una parte de los casos, romper el círculo del dolor en esa zona.
Un bloqueo nervioso consiste en interrumpir temporalmente la transmisión del dolor de un nervio concreto, también con anestésico local. Tiene un doble valor: por un lado terapéutico, porque alivia; y por otro diagnóstico, porque si al bloquear un nervio determinado el dolor cede de forma clara, orienta a que ese nervio esté implicado. Esa información es muy valiosa para decidir el siguiente paso, por ejemplo una radiofrecuencia dirigida a ese mismo nervio.
Las infiltraciones y los bloqueos suelen indicarse en dolor facetario, ciática, dolor radicular por hernia o estenosis, y en determinados dolores musculares persistentes.
Cómo es el procedimiento, paso a paso
Es una de las dudas más frecuentes en consulta, y conviene responderla sin adornos.
El procedimiento se realiza de forma ambulatoria, con anestesia local, y la parte técnica suele durar entre quince y treinta minutos según la estructura tratada. El paciente permanece consciente en todo momento, lo que además es útil: poder describir lo que se nota mientras se trabaja aporta información. Después se recomienda un periodo breve de observación antes de marcharse.
Conviene prever que no siempre es aconsejable conducir uno mismo de vuelta, sobre todo tras bloqueos de determinadas localizaciones, así que lo prudente es acudir acompañado. La actividad habitual suele retomarse en uno o dos días, evitando esfuerzos intensos en ese periodo. En el caso de las infiltraciones con corticoide, el efecto no siempre es inmediato: puede tardar varios días en manifestarse plenamente.
Cuándo no se puede hacer
No todos los pacientes son candidatos, y decirlo forma parte de una valoración honesta. Estas técnicas se posponen o se descartan, entre otras situaciones, ante una infección activa, local o general; ante alteraciones de la coagulación o tratamiento anticoagulante que no pueda ajustarse de forma segura; ante alergia conocida a los fármacos previstos; y durante el embarazo, cuando la técnica requiere radioscopia. La diabetes mal controlada obliga a valorar con cuidado el uso de corticoides.
Todo esto se revisa en la consulta previa. Si algo lo desaconseja, lo indicado es decirlo y buscar otra vía, no seguir adelante.
Radiofrecuencia: cómo funciona y cuándo está indicada
La radiofrecuencia es una técnica que utiliza una corriente para generar calor controlado en la punta de una aguja, situada con precisión junto al nervio que transmite el dolor. Ese calor modula la capacidad del nervio de transmitir la señal dolorosa, con el objetivo de respetar las estructuras vecinas. Existen distintas modalidades: la radiofrecuencia convencional (térmica), que se usa sobre todo en nervios sensitivos como los de las articulaciones facetarias, y la radiofrecuencia pulsada, que modula el nervio sin generar tanta temperatura y se reserva para otras indicaciones.
Su gran ventaja frente a una infiltración es la duración: cuando está bien indicada, el alivio puede mantenerse durante meses, a veces más de un año, porque el efecto sobre el nervio es más prolongado. La radiofrecuencia facetaria, por ejemplo, es una de las opciones que se plantean con más frecuencia en el dolor lumbar o cervical de origen articular, una vez confirmado con bloqueos previos que ese es el origen.
Conviene ser honesto en un punto: la radiofrecuencia no «cura» la causa de fondo. Si el dolor venía de una articulación desgastada o de una musculatura débil, esos factores siguen ahí. Lo que hace es abrir una ventana de alivio que conviene aprovechar para trabajar el origen del problema, habitualmente con ejercicio terapéutico dirigido.
Cuándo funcionan (y cuándo no) estas técnicas
La diferencia entre un buen y un mal resultado casi nunca está en la técnica en sí, sino en la indicación. Estas técnicas suelen funcionar cuando:
- Se ha identificado con precisión qué estructura genera el dolor, idealmente confirmada con bloqueos diagnósticos.
- Se aplican con control de imagen, que aumenta la precisión al llegar al punto diana.
- Forman parte de un plan que incluye el trabajo posterior sobre la causa de fondo.
Y rinden poco o nada cuando se aplican «a ciegas», sin un diagnóstico claro, como un parche aislado o con la expectativa de que resuelvan por sí solas un problema que es muscular o funcional. Por eso en una unidad del dolor el procedimiento nunca es lo primero: lo primero es el diagnóstico.
En Spine Concept integramos estas técnicas dentro de un plan completo. Cuando el origen del dolor es una musculatura débil o mal compensada, combinamos el alivio que aporta el intervencionismo con el trabajo funcional del Sistema DAVID, tecnología con inteligencia artificial única en A Coruña, con el objetivo de que la mejora se sostenga en el tiempo.
Cómo lo abordamos en Spine Concept
En Spine Concept, en A Coruña, las técnicas intervencionistas siempre van precedidas de una valoración médica que busca el origen real del dolor. Solo cuando sabemos qué estructura lo genera decidimos si una infiltración, un bloqueo o una radiofrecuencia es lo indicado —y, si no lo es, lo decimos. El procedimiento se realiza con control de imagen y se enmarca en un plan que contempla el después, porque el objetivo no es solo aliviar, sino que el alivio se mantenga. Puedes ver el conjunto de técnicas que realizamos en nuestra Unidad del Dolor en A Coruña.
Todo el proceso lo dirige el equipo de especialistas en dolor de espalda de Spine Concept, con el Dr. Fernández Ramos al frente, anestesiólogo con más de veinte años de experiencia en el tratamiento del dolor.
Si te han hablado de operarte o sientes que solo te queda aguantar, cuéntanos tu caso: puede que haya un escalón intermedio que aún no has explorado.
Preguntas frecuentes sobre radiofrecuencia e infiltraciones
¿La radiofrecuencia para el dolor de espalda duele?
Se realiza con anestesia local y la mayoría de los pacientes la toleran bien. Puede haber molestias leves en la zona durante unos días tras el procedimiento, que suelen ceder por sí solas.
¿Cuánto dura el efecto de una radiofrecuencia?
Cuando está bien indicada, el alivio puede mantenerse varios meses e incluso más de un año. La duración depende del tipo de dolor, de la estructura tratada y del trabajo posterior sobre la causa de fondo.
¿Qué diferencia hay entre una infiltración y una radiofrecuencia?
La infiltración administra medicación en el punto del dolor y su efecto suele ser más corto. La radiofrecuencia actúa sobre el nervio que transmite el dolor mediante calor controlado y su efecto tiende a ser más duradero. A menudo la infiltración o el bloqueo se usan primero para confirmar el origen antes de plantear la radiofrecuencia.
¿Estas técnicas sustituyen a la cirugía?
En una parte de los casos permiten evitarla o posponerla, pero no son un sustituto universal. Son un escalón intermedio entre el tratamiento conservador y la cirugía, indicado en perfiles concretos de dolor.
¿Son un tratamiento definitivo?
No por sí solas. Abren una ventana de alivio que conviene aprovechar para tratar la causa de fondo, habitualmente con ejercicio terapéutico dirigido. Aplicadas de forma aislada, su efecto tiende a ser temporal.
¿Puedo hacer vida normal después?
Habitualmente sí, en uno o dos días, evitando esfuerzos intensos en ese periodo. Conviene acudir acompañado, porque no siempre es aconsejable conducir uno mismo de vuelta.
¿Dónde puedo valorar si soy candidato en A Coruña?
En Spine Concept, en Rúa Petín 6, valoramos tu caso y te indicamos con honestidad si una técnica intervencionista está indicada para ti. Puedes contactarnos por teléfono, email o desde el formulario de la web.
Entre las pastillas y el quirófano hay más opciones
La idea de que ante un dolor de espalda persistente solo caben los analgésicos o la cirugía deja fuera a un gran número de pacientes que podrían mejorar con un abordaje intermedio. Las técnicas intervencionistas, bien indicadas y dentro de un plan, son precisamente ese terreno intermedio: preciso, de menor agresividad que la cirugía y, sobre todo, basado en un diagnóstico.
En Spine Concept, en A Coruña, valoramos cada caso de forma individual para encontrar el origen real del dolor y decidir, contigo, cuál es el siguiente paso. El proceso lo dirige el equipo médico de Spine Concept, con el Dr. Fernández Ramos al frente.
📞 636 057 606 · ✉️ info@spineconcept.es
📍 Rúa Petín 6, 15009 A Coruña
Contenido informativo elaborado por el equipo médico de Spine Concept. No sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.


